La semana pasada, en plena urgencia, emitimos un comunicado de apoyo dirigido a las personas ganaderas en extensivo y su entorno que se estaban viendo damnificadas por los innumerables episodios de incendios forestales que se sucedieron de forma dramática durante varias semanas consecutivas en nuestro territorio.
Hoy, tras un periodo de meditación y reflexión, queremos compartir este comunicado ampliado en el que queremos posicionarnos, y también explicar, cual es la aportación que respecto a los incendios forestales podemos realizar desde la ganadería extensiva referida al papel que se atribuye a la parte de la solución vinculada a nuestra actividad.
Estamos viviendo años con cada vez más incendios forestales fuera de capacidad de control que generan grandes impactos socioambientales. Estos incendios ocurren con una severidad, intensidad y frecuencia muy por encima del régimen natural del fuego en nuestros ecosistemas. Por ello, la prevención de este tipo de incendios es una responsabilidad compartida en la que administraciones, propietarios y vecinos, principalmente, desempeñan un papel fundamental.
Entre las herramientas más eficaces para reducir el riesgo de incendios destaca el pastoreo que realiza la ganadería extensiva, una actividad que, además de generar riqueza y fijar población en el medio rural, contribuye de forma directa a la gestión sostenible del monte.
Los impactos que ocasiona el ganado sobre cualquier superficie se reflejan en la reducción de la biomasa por el consumo «a diente», el efecto del pisoteo -que consigue reducir la vegetación y facilita la conexión entre las diferentes áreas – y el aporte de materia orgánica; todos estos componentes inciden directamente en la dinámica de la vegetación y del suelo que, a su vez, limita la continuidad de la vegetación, dificultando la propagación de los incendios y disminuyendo su intensidad.
Una de las principales ventajas del aprovechamiento a diente es que los animales pueden acceder a zonas donde la maquinaria forestal no puede trabajar. Laderas con fuertes pendientes, áreas rocosas, espacios de difícil acceso o terrenos con elevada sensibilidad ambiental pueden ser gestionados de forma eficaz por rebaños de ovejas, cabras, vacas o caballos, allí donde las desbrozadoras, tractores u otros equipos mecanizados encuentran importantes limitaciones técnicas o económicas. De esta forma, el ganado actúa como una herramienta de gestión continua sobre el combustible forestal, alcanzando rincones del monte que, de otro modo, permanecerían sin tratamiento.
Asimismo, la ganadería extensiva favorece la conservación del paisaje en mosaico, alternando zonas de pasto, cultivos, matorral y masas forestales. Esta diversidad del territorio rompe la continuidad del combustible y crea áreas con menor capacidad de propagación del fuego, facilitando el trabajo de los servicios de extinción y aumentando la resiliencia del territorio frente a los grandes incendios forestales.
La presencia de ganadería extensiva en el territorio también contribuye al mantenimiento de caminos, cercados, fuentes, abrevaderos e infraestructuras rurales que resultan de gran utilidad tanto para las labores de extinción como la recuperación post-incendio..
No obstante, para que esta herramienta alcance su máxima eficacia, el pastoreo debe ser planificado y dirigido. No basta con la mera presencia de ganado en el territorio: es necesario orientar el aprovechamiento hacia aquellas zonas donde la acumulación de vegetación supone un mayor riesgo de incendio.
La utilización estratégica del ganado en franjas de protección alrededor de los núcleos de población, en los márgenes de caminos, bajo líneas eléctricas, en áreas de interfaz urbano-forestal o en zonas con elevada continuidad de matorral permite crear discontinuidades en el combustible y mejorar la prevención del territorio frente a los incendios. Para ello, las sinergias entre administración, pastores y ganaderos y propiedad forestal resultan muy útiles, ya que se pastorea en las zonas identificadas como vulnerables o de gran riesgo.
La especie animal y el tipo de vegetación de la superficie en la que se actúa condicionan el tipo y la intensidad de los impactos. Los animales ramoneadores, como las cabras, consiguen controlar de forma eficaz la vegetación leñosa, el ganado ovino también consume brotes y hojas de matorral, a la vez que su comportamiento gregario le permite reducir vegetación por consumo y por pisoteo. El ganado equino y asnal impactan sobre todo por los efectos del pisoteo, a la vez que consumen ramas, brotes y hojas y el vacuno es capaz de consumir hasta 12 kgs/ por día de Materia Seca.
Igualmente, el manejo del ganado resulta relevante para obtener los resultados que se buscan, así, la colocación de puntos de sal u otros complementos y el cambio de estos puntos cada cuatro o cinco días, la ubicación de vallados perimetrales o frontales, el uso de vallados virtuales, los cambios frecuentes de parcela y el mantenimiento de unos tiempos de descanso adecuados en cada polígono de pasto, son medidas que contribuyen a modular e intensificar los impactos del ganado.
Esta gestión dirigida requiere la colaboración entre ganaderos, propietarios forestales y administraciones públicas, identificando las áreas prioritarias para el pastoreo y facilitando las condiciones necesarias para que el ganado pueda acceder a ellas. La habilitación de accesos a las zonas de pasto por parte de los ganaderos/as y la adecuación de puntos de agua para el ganado, en ocasiones resultan imprescindibles para que el ganado pueda aprovechar los pastos en cualquier área. Existen experiencias en diferentes comunidades autónomas que funcionan y que dotan de presupuesto a estos servicios ecosistémicos que realiza la ganadería extensiva.
Es fundamental impulsar políticas y actuaciones que favorezcan la continuidad y permanencia de la ganadería extensiva, establecer un sistema de financiación capaz de remunerar los servicios prestados por el ganado y las personas que pastorean en los Planes de Gestión de Espacios Forestales como herramienta para el manejo del territorio y la mejora de la funcionalidad de los suelos.
Si queréis conocer experiencias que utilizan la ganadería extensiva en la prevención de incendios, y pago por sus servicios ecosistémicos, aquí podéis encontrar algunas de ellas: www.prevenirincendiosforestales.info