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La colaboración es la clave para afrontar la tuberculosis en ganadería extensiva

Una crónica del encuentro virtual celebrado el pasado 28 de septiembre sobre sobre tuberculosis y otros aspectos de la sanidad animal en la ganadería extensiva. 

La Plataforma invitó, para la celebración de este seminario a seis ponentes procedentes de diferentes ámbitos de la práctica y la investigación, buscando abordar, desde la amplitud de sus diferentes experiencias y conocimientos, el estado actual de la cuestión, sus análisis y, sobre todo, sus propuestas de soluciones. Como resultado compartimos, a continuación, un resumen sintético de ese evento, en el que bajo la coordinación de María Turiño y Julio Majadas(Entretantos) participaron  Óscar García (veterinario y ganadero), Mariana Boadella (Investigadora en Sabiotec), Xuan Valladares (ganadero y parte del Foro Asturias Sostenible), Enrique Vega (Ganadero de la Asociación Unión Ganaderos 2008), Ana Isabel Sánchez (ganadera de caprino) y Christian Gortázar (Universidad Castilla-La Mancha).

Situación actual

La ganadería extensiva se encuentra, en materia de sanidad animal, y más concretamente en materia de transmisión de enfermedades,  en una situación de gran vulnerabilidad ante el avance de la tuberculosis bovina. Se trata de  un problema creciente en algunas áreas y está ocasionando importantes trabas y pérdidas a muchos ganaderos y ganaderas.

Este escenario genera una situación de desamparo que, lejos de atisbarse una solución, ve necesaria una actuación inmediata a través de algún tipo de acuerdo que haga posible una ganadería extensiva segura, quizás trabajando en el contexto socioeconómico ganadería-cazadores-veterinarios.
Aunque las campañas sanitarias se centran en el ganado bovino, también afecta a otras ganaderías, como el caprino, a cuyos animales se les considera vectores. El problema con estas otras ganaderías es que se utilizan diferentes estrategias en los diferentes territorios. Por otras parte, otras especies, tanto domésticas (cerdo, oveja) como silvestres, también son vulnerables a esta enfermedad, aunque sobre ellas apenas hay trabajos o investigaciones concluyentes.

En algunas zonas, los saneamientos sanitarios que se han realizado a lo largo de los últimos años han resultado tan gravosos que han supuesto la desaparición de más de una tercera parte de la ganadería de la zona. Entre algunas de las consecuencias de este hecho, la ausencia de ganadería extensiva provoca una proliferación de materia vegetal que, lejos de ser consumida, invade zonas donde antes había ganado. Desgraciadamente en alguna de estas zonas donde se han dado estas características han tenido lugar incendios devastadores.

Protocolos sanitarios

En los protocolos actuales falta flexibilidad, falta diálogo, falta escuchar propuestas y escuchar al sector implicado,  cerrando la posibilidad de modificar algunos procedimientos dentro del marco legal, para favorecer una aplicación más racional, dentro de la seguridad necesaria.

Las campañas de saneamiento están aplicando un modelo epidemiológico poco coherente con la ganadería extensiva: 

  • Las pruebas que se ejecutan, son pruebas lastradas, con debilidad en las pruebas diagnósticas.
  • La prueba diagnóstica que se efectúa no es eficiente: con un solo animal que de positivo, es muy grave que se elimine la calificación de esa ganadería. 
  • El diagnóstico puede dar falsos positivos a causa de otras enfermedades.

Actualmente, existe mucha descoordinación entre los criterios que manejan los veterinarios encargados de organizar las campañas de saneamiento con la casuística general del problema. La solución no pasa por eliminar a los animales afectados, sino por intentar controlar la fauna salvaje, reservorio inagotable de la enfermedad que relativiza mucho la eficacia de las campañas de saneamiento en el ganado doméstico.

Investigación en bioseguridad

En lugares como Australia se ha conseguido erradicar la enfermedad. El modo de trabajo se ha centrado en los reservorios de animales silvestres, no en la ganadería extensiva. Sin embargo, en nuestras zonas no debemos centrarnos en la erradicación, sino en la necesidad de tomar medidas preventivas, de bioseguridad y de control.

Hay estudios que avalan el uso de estas medidas preventivas: donde se implantan, disminuyen los contagios. Pero, hay que tener en cuenta que deben ser medidas sostenibles: no se puede cerrar una charca natural, si los animales silvestres siempre han bebido allí.

Se han desarrollado programas donde se realizan mediciones de ADN en comederos, en bebederos, etc. El análisis de laboratorio da un resultado con el que se sabe si hay que tomar medidas o no en un punto concreto. De este modo la prevención es mucho más efectiva.

Se ha trabajado en algunas zonas en serología. La colaboración con otros sectores para hacer efectiva la investigación, es fundamental. Los informes serológicos ayudan a descubrir claves que de otro modo no se pueden ver.

Propuestas de soluciones

“Tenemos que trabajar para poner medidas que puedan solucionar este problema entre todos.” (Mariana Boadella)

A continuación ofrecemos una muestra de las soluciones planteadas por los ponentes y que fueron descritas y discutidas en el seminario:

  1. Establecer una mesa de coordinación que estudie tanto los posibles factores de contagio entre la fauna salvaje como la situación económica que se genera, con sendos protocolos de actuación , tanto para actuar en el entorno de las explotaciones donde haya sospechas de que haya animales domésticos enfermos como para impedir la ruina de las ganadería afectadas.
  2. Mejora del protocolo sanitario de obligado cumplimiento para disminuir al máximo los sacrificios innecesarios: segunda prueba a los animales…
  3. Derecho a realizar pruebas particulares más profundas por parte de los ganaderos con otros laboratorios y veterinarios para enriquecer los datos analíticos.
  4. Protocolo de venta de la carne de los animales sacrificados que no tienen lesiones que garantice un pago justo al ganadero.
  5. Posibilidad de sacrificar por cuenta del ganadero/a los animales positivos, ya que normalmente no hay riesgo para su consumo y cuando lo hay, se detecta en el matadero y se incinera la res.
  6. Transparencia en los datos desprendidos de las analíticas: cuántas reses dan negativo en cultivo, qué porcentajes de positivos se deben a cada tipo de enfermedad (tuberculosis bovina, tuberculosis aviar, paratuberculosis…).
  7. Mejoras en el control de movimientos de ganado desde concejos libres de tuberculosis a otros con incidencias altas de la enfermedad. 
  8. Vacíos sanitarios más eficientes.
  9. Involucrar en estudios de investigación a más especies dentro de la ganadería extensiva, no sólo el ganado bovino.

La ganadería extensiva es un sistema tan necesario como frágil: toda la sociedad debe contribuir para seguir disfrutando de los animales en nuestros montes.

AGRADECIMIENTOS

  • Óscar García, veterinario
  • Mariana Boadella, Sabiotec
  • Xuan Valladares, ganadero del Foro Asturias Sostenible
  • Enrique Vega, Asociación Unión Ganaderos 2008
  • Ana Isabel Sánchez, ganadera
  • Christian Gortázar, Universidad Castilla-La Mancha

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